Objetivos de reducción de emisiones en la CSRD: qué exige ESRS E1 y cómo documentarlos para la auditoría
Por Equipo de Ingeniería Certex Innova
ESRS E1 obliga a toda empresa sujeta a la CSRD a publicar sus objetivos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. No basta con declarar la intención de descarbonizarse: el estándar exige horizonte temporal, año base cuantificado, alcance de cobertura y vínculo explícito con las acciones que van a hacer posible esa trayectoria. Las empresas que lleguen al primer informe con compromisos vagos o sin respaldo documental van a recibir observaciones de auditoría.
Qué exige ESRS E1 en materia de objetivos de reducción
ESRS E1 cubre todos los aspectos climáticos del informe de sostenibilidad CSRD. Dentro del estándar, los objetivos de reducción de GEI son uno de los bloques de divulgación con mayor peso en la auditoría, porque son el ancla que permite valorar si la empresa tiene o no una trayectoria creíble de descarbonización.
El estándar diferencia dos tipos de divulgación relacionada con objetivos.
El primero es el objetivo de reducción de GEI propiamente dicho. La empresa debe publicar cuánto quiere reducir sus emisiones, desde qué año de referencia, en qué plazo y cubriendo qué alcances (Scope 1, Scope 2 y los Scopes 3 materiales). El objetivo puede ser absoluto —una cifra total de toneladas de CO₂e— o de intensidad —una ratio por unidad de producción o de facturación— pero ESRS E1 exige que la empresa justifique la elección del tipo.
El segundo es el objetivo de absorción o compensación, cuando aplica. Si la empresa incorpora en su trayectoria el uso de sumideros —forestación, captura tecnológica de carbono, proyectos de compensación verificados—, debe reportarlo por separado y con criterios más estrictos. El estándar diferencia explícitamente entre reducción real de emisiones y compensación, para evitar que los objetivos netos queden inflados por créditos de baja calidad sin capacidad de reducción real.
Además de los propios objetivos, ESRS E1 exige divulgar el proceso que la empresa ha seguido para fijarlos: si han sido validados externamente, con qué marco metodológico, si están alineados con los compromisos del Acuerdo de París y cómo se integran en la estrategia de negocio.
Los elementos que debe contener el disclosure de objetivos
ESRS E1 concreta varios elementos que deben aparecer en el informe para cada objetivo publicado:
- El año base y el valor de emisiones en ese año base, con referencia al inventario que lo soporta.
- El alcance cubierto: qué gases de efecto invernadero entran y qué categorías de Scope 3 se incluyen.
- El horizonte temporal del objetivo, que debe incluir al menos un compromiso a largo plazo orientado a 2050 y objetivos intermedios verificables.
- Si el objetivo ha sido validado por un tercero acreditado —como la Science Based Targets initiative (SBTi)— y el estado de esa validación en el momento de publicar el informe.
- La coherencia del objetivo con el escenario climático que la empresa ha adoptado en su análisis de riesgos físicos y de transición.
Un error frecuente en el primer informe es confundir el Plan de Transición Climática con los objetivos de reducción. El plan de transición describe las acciones concretas para reducir emisiones; los objetivos son los destinos cuantificados. Ambos son exigibles en ESRS E1, pero en bloques de divulgación distintos, y el auditor los cruza para verificar coherencia.
Objetivo absoluto vs objetivo de intensidad: cuándo usar cada uno
La elección entre objetivo absoluto y objetivo de intensidad no es solo técnica: tiene consecuencias en cómo el auditor y los inversores valoran la credibilidad del compromiso.
El objetivo absoluto compromete a reducir la cantidad total de toneladas de CO₂ equivalente emitidas, con independencia de la evolución del volumen de negocio. Es el tipo preferido por los marcos de referencia —GHG Protocol, SBTi, ESRS— porque conecta directamente con la física del clima: lo que limita el calentamiento es la cantidad total de CO₂ que llega a la atmósfera, no una ratio.
Una empresa que crece en producción puede mejorar su intensidad año tras año y simultáneamente aumentar sus emisiones absolutas. Para el auditor del informe CSRD, ese escenario requiere justificación explícita si la empresa ha optado por el objetivo de intensidad.
El objetivo de intensidad mide las emisiones relativas a una variable operativa: toneladas de CO₂e por tonelada producida, por euro de facturación o por metro cuadrado de oficina. Es útil en sectores donde el volumen de actividad varía mucho y donde un objetivo absoluto quedaría distorsionado por la macroeconomía en lugar de reflejar el esfuerzo real de eficiencia energética.
ESRS E1 permite usar objetivos de intensidad, pero exige que la empresa explique por qué esa métrica representa mejor su trayectoria de descarbonización que un objetivo absoluto. El auditor revisará esa justificación y su coherencia con los escenarios climáticos adoptados.
El horizonte temporal mínimo exigible
ESRS E1 alinea la exigencia de objetivos con el Acuerdo de París: largo plazo orientado a 2050 e hitos intermedios coherentes con una trayectoria de 1,5 °C. Esto no significa que toda empresa deba tener objetivos validados por SBTi antes de publicar el primer informe: el principio de "comply or explain" permite declarar que los objetivos están en proceso de establecimiento o validación, pero obliga a indicar el plazo previsto y los pasos en curso.
Un horizonte mínimo típicamente incluye un año base con inventario verificado o verificable, un objetivo a 2030 o similar que represente el compromiso a corto o medio plazo, y un objetivo a 2050 que defina la ambición de largo plazo. Las empresas que ya cuentan con compromisos validados por SBTi o marcos equivalentes pueden referenciarlos directamente, siempre que documenten los datos subyacentes al nivel de detalle que ESRS E1 exige.
SBTi y marcos de validación: qué aportan al expediente CSRD
La Science Based Targets initiative (SBTi) es el marco más extendido para validar que los objetivos de reducción de una empresa son coherentes con limitar el calentamiento global a 1,5 °C. Aunque ESRS E1 no exige pasar por SBTi, contar con la validación simplifica considerablemente la auditoría del informe de sostenibilidad.
Con validación SBTi, el auditor puede verificar que el objetivo cumple los criterios de coherencia climática sin necesidad de reproducir el análisis de escenarios desde cero. Sin validación, la empresa debe documentar su propia metodología con un nivel de detalle equivalente: escenario adoptado, modelo de temperatura implícito, tratamiento del Scope 3 y metodología de descomposición sectorial si aplica.
El proceso de validación SBTi tiene cuatro fases.
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1
Compromiso
La empresa se registra en la plataforma SBTi y formaliza un letter of commitment. Desde ese momento tiene un plazo para presentar sus objetivos al proceso de validación.
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Diseño de objetivos
La empresa elige la metodología apropiada para su sector: el Sector Decarbonization Approach (SDA) para sectores con guías específicas, o metodologías de referencia económica o física para el resto. El diseño puede hacerse internamente o con apoyo externo, usando las herramientas que SBTi pone a disposición de forma abierta.
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3
Envío y validación
SBTi revisa la documentación y emite una validación formal. Los plazos han variado históricamente entre varios meses y más de un año, en función del volumen de solicitudes. La validación es pública y aparece en el registro SBTi, lo que facilita su referenciación en el informe CSRD.
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4
Reporte anual de progreso
Una vez validado el objetivo, la empresa debe reportar públicamente el avance cada ejercicio. Un estancamiento sostenido sin justificación puede llevar a SBTi a retirar la validación.
Para empresas que no quieran o no puedan pasar por SBTi, la alternativa es usar directamente los escenarios de referencia que ESRS E1 menciona —como los elaborados por el IPCC o agencias energéticas internacionales— y documentar la metodología propia. El auditor revisará ese trabajo de todos modos, y la ausencia de validación externa traslada la carga probatoria al equipo interno.
Cómo construir el expediente de objetivos para superar la auditoría
La diferencia entre un objetivo de reducción que el auditor acepta sin observaciones y uno que genera una lista de requerimientos está casi siempre en la trazabilidad documental, no en la cifra de ambición.
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1
Determinar el año base y fijar el inventario de referencia
El año base debe estar soportado por un inventario GHG verificado o verificable bajo ISO 14064-1 o el GHG Protocol. Si alguna categoría de Scope 3 tiene incertidumbre alta, hay que documentar las hipótesis y los rangos de variación, no suprimirlos del inventario.
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2
Seleccionar el tipo de objetivo y la metodología antes de comunicar nada públicamente
Cambiar el tipo de objetivo —de intensidad a absoluto, por ejemplo— o modificar el año base después de haberlo comunicado obliga a documentar el cambio con justificación formal y puede generar preguntas del auditor sobre la comparabilidad interanual.
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3
Definir el alcance de cobertura con precisión
El objetivo debe especificar qué categorías del GHG Protocol cubre. Si el Scope 3 es material, el objetivo de largo plazo debería incluirlo aunque sea con hitos progresivos. Las exclusiones de categorías de Scope 3 deben justificarse mostrando por qué no son materiales o por qué no es factible medirlas con los datos disponibles.
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4
Vincular cada objetivo a acciones concretas del Plan de Transición
El auditor cruza los objetivos cuantificados con las medidas del Plan de Transición Climática. Si las medidas descritas solo justifican una parte de la reducción comprometida, habrá observación. Cuantificar la reducción esperada de cada acción —aunque sea en rangos— es lo que cierra la brecha documental.
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5
Documentar la coherencia con el escenario climático adoptado
El escenario de transición que la empresa elige como referencia debe ser coherente con el objetivo de reducción publicado: un escenario que asume políticas de carbono ambiciosas y un objetivo de reducción modesto son contradictorios, y el auditor lo señalará.
Preguntas frecuentes
- ¿Puede una empresa publicar el informe CSRD sin tener objetivos de reducción fijados?
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Si el cambio climático resulta material en el análisis de doble materialidad —y para la gran mayoría de empresas lo es—, ESRS E1 obliga a reportar los objetivos de reducción de GEI. Si la empresa no los tiene fijados en el momento de publicar el informe, puede acogerse al "comply or explain" e indicar que los objetivos están en proceso de establecimiento, con el plazo previsto. Esa declaración también la revisará el auditor, que valorará si el razonamiento está fundamentado o es una evasión sin plan real.
- ¿SBTi es obligatorio para cumplir con ESRS E1?
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No. ESRS E1 no nombra a SBTi como requisito. Exige que los objetivos sean coherentes con una trayectoria de 1,5 °C y que la metodología esté documentada con detalle suficiente. SBTi es el marco más extendido porque externaliza la validación metodológica, pero una empresa puede construir su propia metodología de escenarios si la documenta con rigor equivalente.
- ¿Qué diferencia hay entre el objetivo de reducción y el plan de transición climática?
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El plan de transición climática describe las acciones, inversiones y cambios organizativos que permitirán cumplir los objetivos. Los objetivos son las metas cuantificadas: cuánto, para cuándo, desde qué punto de partida. ESRS E1 exige ambos en el informe, en bloques de divulgación separados. El objetivo sin plan es una declaración sin credibilidad; el plan sin objetivo cuantificado es una lista de medidas sin destino verificable.
- ¿Qué ocurre si en años sucesivos la empresa no cumple el objetivo marcado?
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ESRS E1 requiere reportar el progreso anual respecto al objetivo y explicar las desviaciones. Un incumplimiento justificado por factores externos documentados —variación de mix de producción, crisis de suministro, cambio de perímetro organizativo— se integra en el informe con la explicación correspondiente. Un incumplimiento reiterado sin justificación sólida generará observaciones del auditor y puede desencadenar preguntas de inversores ESG o agencias de rating.
- ¿Cómo tratar el Scope 3 en los objetivos de reducción?
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Si el Scope 3 es material, el objetivo a largo plazo debería cubrirlo, aunque sea con una trayectoria más progresiva que la del Scope 1 y 2. Para el objetivo a medio plazo, muchas empresas adoptan una meta de proceso: aumentar el porcentaje de proveedores clave con objetivos propios o mejorar la cobertura de datos de Scope 3 hasta un determinado umbral. ESRS E1 acepta este enfoque escalonado si está justificado y acompañado de un calendario concreto.
- ¿Puede la empresa cambiar el año base o el objetivo una vez publicados?
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Sí, con condiciones. El GHG Protocol y ESRS E1 permiten recalcular el año base ante cambios estructurales significativos: fusión, adquisición o desinversión que modifica el perímetro de emisiones de forma relevante. Cambiar el objetivo sin ese tipo de cambio estructural obliga a documentar el motivo y a publicar la trayectoria revisada en comparación con la anterior, para mantener la comparabilidad del informe de sostenibilidad.
- ¿Deben coincidir el año base del inventario MITECO y el del objetivo CSRD?
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No necesariamente, pero la coherencia facilita el trabajo. Si la empresa tiene inscripción en el Registro MITECO, el inventario verificado que soporta el sello "Calculo" es un buen punto de partida para el año base del objetivo CSRD. Los criterios de límites organizativos pueden diferir entre el expediente MITECO y el inventario exigido por ESRS E1, por lo que conviene revisar su coherencia antes de usarlos como referencia cruzada.
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