Análisis de escenarios climáticos en la CSRD: qué exige ESRS E1 y cómo construirlos
Por Equipo de Ingeniería Certex Innova
El análisis de escenarios climáticos es uno de los requerimientos más exigentes de ESRS E1, el estándar de cambio climático de la CSRD. La empresa debe evaluar cómo distintas trayectorias de temperatura —tanto de transición hacia una economía baja en carbono como de los impactos físicos del calentamiento global— afectan a su modelo de negocio, a su estrategia y a su planificación financiera. No se trata de una proyección puntual: el estándar exige trabajar con varios escenarios simultáneos, documentar las fuentes utilizadas y demostrar que los resultados se integran de verdad en las decisiones de la dirección.
Qué es un análisis de escenarios climáticos y por qué lo exige ESRS E1
Un escenario climático es una descripción cuantitativa y cualitativa de cómo podría evolucionar la economía, la regulación y el clima bajo una hipótesis de temperatura determinada. A diferencia de una previsión financiera estándar, un escenario climático no busca predecir el futuro: busca explorar hasta qué punto el modelo de negocio de la empresa soporta condiciones que pueden diferir radicalmente de las actuales.
ESRS E1, el estándar de cambio climático del Set 1 de la CSRD, recoge esta exigencia en el apartado de resiliencia de la estrategia. La empresa debe demostrar que ha evaluado su exposición ante escenarios de 1,5 °C, 2 °C y trayectorias de mayor calentamiento, cubriendo tanto los riesgos de transición —los derivados de la descarbonización de la economía— como los riesgos físicos —los derivados de los cambios en temperaturas, precipitaciones y fenómenos extremos—.
El regulador no exige que la empresa salga bien parada en todos los escenarios. Exige que el análisis sea honesto, que los riesgos materiales queden identificados y que la dirección pueda explicar cómo los gestiona. Un informe que muestra alta exposición acompañada de un plan claro de gestión supera la auditoría con más facilidad que uno que minimiza el riesgo sin respaldo metodológico.
Los marcos de referencia para los escenarios climáticos
ESRS E1 no impone un modelo propietario de escenarios, pero orienta hacia los marcos científicos y regulatorios más consolidados.
IPCC y los SSP
El IPCC publica las trayectorias de emisiones conocidas como SSP (Shared Socioeconomic Pathways), que combinan supuestos socioeconómicos con proyecciones de temperatura global. Para el análisis corporativo son relevantes sobre todo tres trayectorias: el SSP1-1.9 y el SSP1-2.6, compatibles con calentamientos de 1,5–2 °C y alineados con el Acuerdo de París; el SSP2-4.5, un escenario intermedio que proyecta calentamientos de 2,5–3 °C; y el SSP5-8.5, que proyecta calentamientos superiores a 4 °C y sirve de referencia para el análisis del riesgo físico más severo.
Network for Greening the Financial System (NGFS)
Los escenarios NGFS combinan rutas de temperatura con supuestos de política climática y parámetros económicos. Son los más utilizados por el sector financiero europeo y los que mejor se integran con el análisis de riesgo financiero: permiten traducir el escenario climático a variables como el precio del carbono, la evolución de la demanda energética o el coste del capital en sectores intensivos en emisiones. Están disponibles en acceso abierto y se actualizan periódicamente.
Escenarios de la Agencia Internacional de la Energía (IEA)
Para empresas con alta exposición a sectores energéticos o con fuerte dependencia de combustibles fósiles, los escenarios de la IEA —en particular el NZE (Net Zero Emissions by 2050)— son referencia habitual para evaluar cómo afectaría al negocio una descarbonización acelerada del sistema energético.
La elección del marco debe quedar justificada en el informe. Combinar NGFS para el análisis de riesgo financiero e IPCC para el riesgo físico es una práctica metodológicamente sólida y habitual en los primeros informes CSRD auditados.
Los dos vectores del análisis: riesgo de transición y riesgo físico
El análisis de escenarios climáticos trabaja con dos tipos de riesgo que se comportan de forma inversa: cuanto más agresiva es la descarbonización de la economía, menor es el riesgo físico a largo plazo, pero mayor el riesgo de transición a corto y medio plazo. Entender esta relación es clave para que el análisis no se convierta en un ejercicio únicamente optimista o únicamente catastrofista.
Riesgo de transición
El riesgo de transición nace de la velocidad y el alcance de las políticas de descarbonización. Incluye el riesgo regulatorio —nuevos impuestos al carbono, prohibiciones de equipamiento o estándares de eficiencia que encarecen los procesos o devalúan activos actuales—; el riesgo de mercado —cambios en la demanda si los clientes migran hacia soluciones más bajas en carbono—; el riesgo tecnológico —competidores que adoptan tecnologías más limpias y reducen costes—; y el riesgo reputacional, cuando la empresa queda expuesta ante inversores o bancos por un alineamiento insuficiente con los objetivos climáticos.
Riesgo físico
El riesgo físico mide cómo los cambios en el sistema climático afectan directamente a las operaciones, los activos y la cadena de suministro. Puede ser agudo —inundaciones, olas de calor, tormentas o sequías que interrumpen operaciones o dañan infraestructuras en un evento puntual— o crónico, es decir, cambios graduales y persistentes como el aumento de la temperatura media, la escasez hídrica o la desertificación que reducen la productividad o comprometen la viabilidad de determinados emplazamientos a largo plazo.
Para empresas con activos fijos concentrados geográficamente —instalaciones en zonas costeras o en cuencas con estrés hídrico— el riesgo físico puede ser más relevante que el de transición. Para empresas intensivas en carbono o con alta dependencia de combustibles, el riesgo de transición suele pesar más en los horizontes corto y medio.
Cómo construir el análisis y documentarlo para el auditor
Las guías de implementación de EFRAG para ESRS E1 trazan un proceso aplicable a la mayoría de empresas, independientemente del sector. La secuencia tiene cuatro etapas, más un requisito de integración formal que es, en la práctica, lo que más peso tiene en la auditoría.
-
1
Definición del perímetro y los horizontes temporales
El análisis debe cubrir la empresa y, cuando sea material, su cadena de valor directa. Los horizontes recomendados son corto plazo (hasta 2030), medio plazo (2030–2050) y largo plazo (más allá de 2050). Para la mayoría de empresas españolas, el horizonte medio es donde más se concentran los impactos de la transición hacia la neutralidad climática europea.
-
2
Selección de escenarios y descarga de datos
Elige al menos dos escenarios que representen trayectorias divergentes: uno alineado con 1,5–2 °C y otro de calentamiento elevado. Para cada escenario, obtén los datos de temperatura regional, precio del carbono y parámetros sectoriales relevantes de los marcos elegidos. El equipo debe documentar las fuentes, las versiones y las fechas de descarga: el auditor comprobará que los datos no son obsoletos ni han sido modificados.
-
3
Evaluación del impacto sobre el modelo de negocio
Para cada escenario y tipo de riesgo identificado, evalúa qué operaciones se ven afectadas, en qué magnitud y en qué horizonte temporal. El análisis puede empezar con una escala cualitativa —impacto alto, medio o bajo— y evolucionar hacia estimaciones cuantitativas cuando la empresa disponga de datos suficientes. ESRS E1 no exige modelos complejos, pero sí que los impactos materiales queden cuantificados cuando la empresa tiene capacidad para hacerlo.
-
4
Integración en la estrategia y documentación para el auditor
Los resultados alimentan directamente el plan de transición climática que también exige ESRS E1. Si un escenario de transición agresiva muestra que la empresa tiene activos que perderán valor antes de 2035, ese dato debe quedar reflejado en la estrategia y en la planificación financiera. La dirección debe aprobar formalmente los resultados —mediante un acta de consejo o de comité de riesgos— para que el auditor pueda verificar su integración real en la toma de decisiones.
En la fase de limited assurance, el auditor no valida los modelos climáticos en sí, pero revisa que los escenarios utilizados sean reconocidos y actualizados, que el análisis cubra tanto riesgo físico como de transición, que los horizontes sean coherentes con la materialidad de la empresa y que los resultados estén integrados en la estrategia. Un análisis que quede en un anexo técnico desconectado de la gestión es el error más frecuente que los auditores señalan como observación material.
Preguntas frecuentes
- ¿Cuántos escenarios es obligatorio analizar?
-
ESRS E1 no fija un número mínimo, pero las guías de EFRAG recomiendan trabajar con al menos dos que representen trayectorias significativamente distintas. En la práctica, la mayoría de informes auditados usan tres: uno alineado con 1,5–2 °C, uno intermedio y uno de calentamiento elevado. Más de tres escenarios añade complejidad sin que el estándar lo exija.
- ¿Tiene que ser cuantitativo o basta con un análisis cualitativo?
-
El estándar acepta análisis cualitativos cuando la empresa no dispone de datos suficientes para cuantificar. Sin embargo, cuando la exposición al riesgo es material y la empresa tiene capacidad para modelizar el impacto financiero, el auditor esperará cifras. Empezar con una evaluación cualitativa y comprometerse a un calendario de mejora hacia la cuantificación es una práctica válida y habitual en los primeros informes.
- ¿Con qué frecuencia hay que actualizarlo?
-
ESRS E1 exige actualizarlo cuando cambien las condiciones de forma significativa —nueva regulación relevante, cambio estratégico importante, actualización de los escenarios de referencia— y como mínimo en cada ciclo de reporting anual. No hace falta rehacer el análisis entero cada año, pero sí revisar si los supuestos siguen siendo válidos y actualizar los datos de entrada con las versiones más recientes de los marcos utilizados.
- ¿El análisis de escenarios CSRD es lo mismo que el TCFD?
-
El análisis de escenarios de ESRS E1 está directamente inspirado en las recomendaciones del TCFD (Task Force on Climate-related Financial Disclosures). Las empresas que ya hacen reporting TCFD tienen una base sólida y reutilizable: la metodología es compatible, aunque ESRS E1 añade requisitos específicos de documentación y vinculación con el plan de transición que el TCFD no exige con el mismo detalle.
- ¿Las pymes cotizadas tienen que hacer el mismo análisis que las grandes empresas?
-
Las pymes cotizadas en el ámbito de la CSRD aplican los mismos ESRS, pero los requisitos de proporcionalidad del ESRS 1 permiten un nivel de detalle menor cuando el volumen y la complejidad del negocio son menores. El análisis debe ser robusto, pero un formato más simplificado y horizontes temporales más cortos son admisibles si la empresa los justifica adecuadamente en el informe.
- ¿Qué ocurre si el análisis concluye que el modelo de negocio no es sostenible bajo ciertos escenarios?
-
El análisis de escenarios no tiene un resultado correcto predeterminado: su valor está en la honestidad del diagnóstico. Si muestra exposición material, lo que el informe debe recoger es cómo la dirección gestiona ese riesgo: inversiones previstas, cambios de modelo, planes de desinversión o diversificación. Ocultar o minimizar los resultados adversos es el error que genera más observaciones de auditoría.
Sigue leyendo