SBTi: cómo comprometerse, qué valida la iniciativa y cómo mantener el compromiso en el tiempo
Por Equipo de Ingeniería Certex Innova
La Science Based Targets initiative (SBTi) es el programa de validación de referencia para empresas que quieren demostrar que sus objetivos de reducción de emisiones son compatibles con los escenarios climáticos del Acuerdo de París. El proceso no termina en la firma de una carta: hay cuatro fases diferenciadas, criterios técnicos que la iniciativa revisa con detalle, y responsabilidad anual de avance que inversores, auditores CSRD y grandes clientes van a revisar.
¿Qué valida la SBTi y por qué importa a una empresa mediana?
La SBTi es una iniciativa conjunta de CDP, el Pacto Mundial de la ONU, el World Resources Institute (WRI) y WWF. Su función es revisar que los objetivos de reducción de una empresa son metodológicamente sólidos y coherentes con limitar el calentamiento global a 1,5 °C. A diferencia de un sello o de una certificación unilateral, la validación SBTi es pública: el nombre y los objetivos de cada empresa quedan en el registro de la iniciativa, y cualquier inversor, auditor o cliente puede consultarlos.
Para una empresa española de tamaño medio, la relevancia ha crecido por tres vías. Primero, los fondos sujetos al SFDR artículo 8 y artículo 9 utilizan el estatus SBTi como criterio de selección o exclusión de sus carteras. Segundo, el bloque de objetivos de ESRS E1 en la CSRD exige documentar si los objetivos están validados por terceros, y "validado por la SBTi" es la respuesta más reconocida por los auditores de sostenibilidad. Tercero, grandes empresas con sus propios compromisos SBTi empiezan a trasladar ese requisito a su cadena de suministro, con cuestionarios que preguntan directamente si existe compromiso o validación.
Comprometerse no impone un objetivo concreto de forma automática: la empresa define sus propios objetivos dentro de los límites y metodologías que la iniciativa admite, y el proceso de revisión verifica que esos objetivos cumplen los criterios técnicos vigentes.
Las cuatro fases del proceso: de la carta de compromiso a la validación
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1
Carta de compromiso
La empresa envía una carta de compromiso a la SBTi declarando su intención de establecer objetivos basados en ciencia. Esta carta es pública y aparece en el registro de empresas comprometidas. A partir de ese momento se abre el plazo para desarrollar los objetivos y enviarlos para su revisión técnica.
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2
Medición y cálculo del año base
Antes de definir el objetivo hay que tener un inventario GHG sólido y representativo. El año base debe reflejar fielmente las operaciones actuales, y el inventario debe cubrir Scope 1 y Scope 2 de forma obligatoria. El Scope 3 entra en la ecuación cuando representa más del 40 % de las emisiones totales de la empresa: en ese caso, hay que incluir objetivos para las categorías de Scope 3 más relevantes. Un inventario bien documentado, calculado con la herramienta adecuada, es la base sin la que la validación no puede avanzar.
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3
Desarrollo y envío de los objetivos
La empresa define un objetivo near-term —con un horizonte típico de 5 a 10 años— y puede añadir un objetivo de largo plazo alineado con net-zero. Los objetivos se formulan con un año de referencia, un año objetivo, un porcentaje de reducción, la cobertura de alcances y la metodología usada. El paquete se envía a la SBTi para revisión técnica.
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4
Validación y publicación
Si los objetivos superan la revisión, la SBTi los declara validados y publica los detalles en su registro público. La empresa puede usar el lenguaje "objetivos validados por la SBTi" en su comunicación pública, en el informe de sostenibilidad CSRD y ante inversores y entidades financiadoras.
Near-term, long-term y net-zero: qué diferencia a cada tipo de objetivo
Los objetivos near-term son el primer escalón obligatorio: cubren un horizonte de hasta 10 años desde la validación y deben ser coherentes con el escenario de 1,5 °C. Para Scope 1 y Scope 2, el criterio exige reducciones absolutas como regla general. La tasa anual requerida para ser compatible con ese escenario depende del año base y del horizonte elegido; la SBTi publica calculadoras y guías metodológicas que permiten comprobar si una curva de reducción propuesta es válida antes de enviarlo.
El objetivo de largo plazo, o net-zero, fija el horizonte en 2050 como máximo y exige una reducción del 90 al 95 % de las emisiones totales respecto al año base. Las emisiones residuales que no puedan eliminarse se neutralizan mediante créditos de carbono de alta calidad, pero no pueden sustituir a la reducción: el núcleo del compromiso net-zero es la reducción real, no la compensación.
Algunos sectores tienen rutas específicas. La SBTi ha desarrollado metodologías adaptadas a sectores como la generación eléctrica, el transporte, la construcción o el sector financiero —para este último, el foco está en las emisiones financiadas que corresponden a la categoría 15 del Scope 3—. En esos casos, los criterios de la ruta sectorial prevalecen sobre los criterios generales.
Para empresas que no están en uno de esos sectores con ruta específica, las metodologías de referencia para near-term incluyen opciones como reducción absoluta, intensidad económica o el sector de descarbonización por aproximación sectorial. La elección condiciona los cálculos y hay que justificarla en el paquete de validación.
La documentación que la SBTi revisa
El proceso de validación no es una auditoría in situ de las instalaciones. La SBTi revisa la coherencia técnica de la propuesta de objetivos con los criterios publicados. Para que esa revisión sea positiva, el paquete documentado debe incluir:
- El inventario GHG del año base con desglose por alcance y las fuentes de datos utilizadas.
- La metodología elegida para calcular la trayectoria de reducción y por qué es apropiada para el tipo de empresa.
- Los supuestos de crecimiento o cambio de negocio que justifican el punto de partida y el horizonte del objetivo.
- La cobertura de Scope 3 si aplica: qué categorías se incluyen, con qué datos y por qué se excluyen las que no entran.
La revisión puede devolver la propuesta con observaciones técnicas que la empresa debe resolver antes de que la validación sea definitiva. El proceso suele tomar varios meses desde el envío hasta la publicación del resultado, por lo que conviene no esperar al último momento para preparar la documentación.
Avance anual y responsabilidad pública después de la validación
Validar los objetivos es el comienzo de una responsabilidad pública continua. La SBTi no revisa año a año el progreso de cada empresa, pero espera que la empresa lo comunique de forma pública y coherente. El informe de sostenibilidad anual —incluyendo el reporte bajo la CSRD para las empresas obligadas— es el instrumento natural para documentar el avance real frente a la curva de reducción validada.
Si hay desviaciones entre el avance previsto y el real, la empresa debe explicar qué causas las explican y qué medidas correctoras ha adoptado. Una empresa que valida objetivos y luego no informa del avance pone en riesgo la credibilidad del compromiso ante inversores y auditores.
La SBTi puede retirar la validación en casos de incumplimiento manifiesto o cuando los criterios técnicos se actualizan y los objetivos originales dejan de ser compatibles con el nuevo estándar. En ese caso la empresa debe revisar y revalidar sus objetivos.
Planificar las medidas de reducción operativa desde el momento de la carta de compromiso —y no después de la validación— es lo que determina si el objetivo es alcanzable. Identificar las palancas de eficiencia, eficiencia energética y descarbonización disponibles antes de fijar los porcentajes es el trabajo real que da sustento al compromiso. Las herramientas de reducción pueden ayudar a cuantificar el potencial antes de comprometerse con una cifra.
Preguntas frecuentes
- ¿Cualquier empresa puede comprometerse con la SBTi?
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La SBTi admite compromisos de empresas de cualquier sector y tamaño, incluyendo pymes. Para empresas pequeñas y medianas existe una ruta simplificada que reduce la carga documental y permite adoptar objetivos predefinidos sin necesidad de calcular la trayectoria metodológica desde cero. Los requisitos se escalan en función del tamaño y del sector de actividad.
- ¿Cuánto tiempo hay desde la carta de compromiso hasta enviar los objetivos?
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El plazo estándar para enviar los objetivos desarrollados es de 24 meses desde la firma de la carta. Si la empresa no envía en ese plazo, es retirada de la lista de comprometidos. El procedimiento y los plazos pueden actualizarse, por lo que conviene consultar los criterios vigentes en el momento de firmar.
- ¿El Scope 3 es siempre obligatorio para validar objetivos?
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No de forma automática. La obligación de incluir objetivos de Scope 3 se activa cuando el Scope 3 representa más del 40 % de las emisiones totales —suma de Scope 1, 2 y 3—. Muchas empresas de sectores de servicios quedan por debajo de ese umbral. Incluir Scope 3 voluntariamente cuando no es obligatorio refuerza la credibilidad del compromiso, pero no es condición para la validación.
- ¿Un objetivo SBTi validado equivale automáticamente a cumplir con ESRS E1?
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Son complementarios, no equivalentes. ESRS E1 exige documentar objetivos de reducción con metodología verificable y horizonte temporal definido. "Validado por la SBTi" es la respuesta más reconocida por los auditores de sostenibilidad porque implica revisión externa independiente. El auditor CSRD también puede aceptar objetivos no validados por la SBTi si la metodología está bien documentada y justificada, pero la validación SBTi simplifica considerablemente ese proceso.
- ¿Qué ocurre si la empresa cambia significativamente su negocio después de la validación?
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Una adquisición importante, una desinversión o un cambio de modelo que altere de forma significativa el perfil de emisiones puede requerir recalcular el año base y revisar los objetivos. La SBTi tiene criterios para estos casos: si el cambio supera ciertos umbrales de materialidad, los objetivos deben revisarse y posiblemente revalidarse para seguir siendo coherentes con la realidad operativa.
- ¿Puedo usar compensaciones de carbono para cumplir el objetivo near-term?
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No. Las compensaciones mediante créditos de carbono no cuentan para el cumplimiento del objetivo near-term. Ese objetivo exige reducción real de emisiones en la propia cadena de valor. Los créditos de carbono solo tienen cabida en el objetivo de largo plazo, para neutralizar las emisiones residuales que no puedan eliminarse una vez alcanzada la reducción máxima posible.
- ¿Cuánto cuesta el proceso de validación?
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La SBTi cobra una tarifa de revisión que varía según el tamaño de la empresa y la ruta elegida. Las pymes que utilizan la ruta simplificada tienen tarifas menores que las grandes empresas. Además de ese coste, hay que contar el trabajo interno o de consultoría de preparar el inventario GHG del año base, desarrollar los objetivos y elaborar el paquete de validación. El coste total varía ampliamente según el estado de partida de los datos de la empresa.
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