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Riesgos de transición climática en ESRS E1: cómo identificar y evaluar la exposición regulatoria, tecnológica y de mercado

11 min de lectura

Por Equipo de Ingeniería Certex Innova

ESRS E1 exige evaluar dos tipos de exposición climática: los riesgos físicos —que afectan a instalaciones y cadena de suministro— y los riesgos de transición, que surgen del proceso de descarbonización de la economía. Los riesgos de transición son los que más sorprenden a los equipos financieros: se materializan antes en las cuentas anuales, son menos intuitivos de cuantificar y son los que el auditor examina con más detalle en los primeros informes CSRD, precisamente porque pocas empresas documentan bien el proceso de análisis.

Qué son los riesgos de transición y por qué ESRS E1 los exige

La transición hacia una economía baja en carbono no solo crea oportunidades: también genera exposiciones para las empresas cuyo modelo de negocio, tecnología o base de clientes depende de actividades intensivas en carbono. ESRS E1 adopta la clasificación del TCFD (Task Force on Climate-related Financial Disclosures) y divide los riesgos de transición en cuatro categorías.

Los riesgos regulatorios incluyen nuevas normativas que encarecen las actividades intensivas en carbono o prohíben determinadas tecnologías. El incremento de precios del carbono en el mercado europeo de emisiones (ETS), la extensión del ETS a nuevos sectores, la implantación del CBAM para importaciones de determinados materiales, o la prohibición de venta de vehículos de combustión en 2035 son ejemplos de riesgos regulatorios que afectan a sectores muy distintos con horizontes distintos.

Los riesgos tecnológicos recogen el riesgo de que la tecnología actual quede obsoleta antes de amortizarse, o de que la empresa no adopte la tecnología emergente a tiempo. Una planta de gas natural con veinte años de vida útil restante o equipos de climatización convencional son activos cuyo valor contable puede verse afectado si la transición energética avanza más rápido de lo previsto en los supuestos de planificación.

Los riesgos de mercado comprenden los cambios en la demanda de clientes o en las preferencias de consumidores que reducen el valor de los productos y servicios actuales. Incluyen tanto la caída de demanda de productos de alta intensidad de carbono como el desplazamiento hacia alternativas bajas en carbono ofrecidas por competidores.

Los riesgos reputacionales afectan a la percepción de grupos de interés —inversores, clientes, empleados, reguladores— cuando la empresa no gestiona correctamente su exposición climática. Se manifiestan en dificultades para captar financiación, pérdida de clientes clave o exposición a litigios climáticos.

ESRS E1 no obliga a reportar todos los riesgos posibles: solo los que superan el umbral de materialidad del análisis de doble materialidad. Pero sí exige que el proceso de identificación haya sido sistemático y que la ausencia de riesgos materiales esté argumentada con evidencia, no solo declarada.

Escenarios climáticos y riesgos de transición: cómo se relacionan

Los riesgos de transición no tienen el mismo peso en todos los escenarios climáticos. En un escenario de política climática agresiva —compatible con el objetivo de 1,5 °C del Acuerdo de París— el ritmo de cambio regulatorio y tecnológico es intenso, y los riesgos de transición son elevados. En un escenario de política laxa, donde la temperatura global sube por encima de 2 °C, los riesgos de transición se reducen pero los riesgos físicos se amplifican de forma significativa.

ESRS E1 exige que la empresa analice la resiliencia de su modelo de negocio ante al menos dos escenarios que cubran ambas dimensiones. Para los riesgos de transición, el escenario más exigente es el de política agresiva: es el que genera los cambios regulatorios y tecnológicos más rápidos y el que con más frecuencia revela exposiciones que los supuestos de planificación habitual no contemplan.

Una empresa que evalúa sus riesgos de transición solo en un escenario de política laxa puede presentar un análisis que el auditor devuelva con observaciones. El estándar espera que la empresa haya analizado qué ocurre si la política climática se acelera respecto a sus supuestos habituales.

El uso de escenarios de referencia públicos —como los del IPCC, la Agencia Internacional de la Energía (IEA) o los escenarios del Network for Greening the Financial System (NGFS)— aporta trazabilidad y reduce el riesgo de que el auditor cuestione los supuestos. No es obligatorio usar esos escenarios exactos, pero si la empresa emplea escenarios propios debe documentar por qué son representativos de las condiciones del sector.

El proceso de identificación: del universo de riesgos a la lista material

Identificar los riesgos de transición de forma documentada es lo que distingue un análisis que supera la auditoría de uno que genera observaciones. El proceso tiene cuatro fases.

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    Inventario del universo de riesgos

    El punto de partida es construir una lista de todos los riesgos de transición potencialmente relevantes para el sector y el modelo de negocio. Las fuentes más útiles son los borradores de ESRS sectoriales de EFRAG —aunque no tengan vigencia obligatoria en 2026, anticipan qué categorías serán prioritarias en cada industria—, los informes de análisis de riesgos climáticos del sector, y el mapa de cadena de valor construido para el resto del análisis de doble materialidad.

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    Evaluación de probabilidad y magnitud

    Para cada riesgo del universo, el equipo estima la probabilidad de materialización en cada horizonte temporal —corto: hasta tres años; medio: tres a diez años; largo: más de diez años— y el impacto financiero potencial si se materializa. La estimación no tiene que ser un modelo econométrico: puede ser cualitativa (alto, medio, bajo) si está documentada con criterios explícitos y revisada por el órgano de dirección. Lo que el auditor verifica es que hay un proceso, no que el resultado sea exacto.

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    Filtro de materialidad

    El resultado de la fase anterior es una matriz de probabilidad × magnitud. Los riesgos que superan el umbral de materialidad acordado en el análisis de doble materialidad son los que entran en el informe CSRD. Los que quedan por debajo pueden excluirse, pero necesitan una declaración de no materialidad con argumento. El silencio sobre un riesgo analizado y descartado es lo que el auditor interpreta como ausencia de análisis.

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    Asignación de horizonte temporal y clasificación

    Cada riesgo material se etiqueta con su horizonte temporal dominante y su subcategoría (regulatorio, tecnológico, mercado o reputacional). Esto permite que el lector del informe —y el auditor— entienda en qué plazo la empresa espera que ese riesgo tenga impacto en los estados financieros y con qué urgencia se está gestionando.

Qué documenta el auditor en los riesgos de transición

El auditor del informe de sostenibilidad revisa cuatro elementos cuando llega al bloque de riesgos de transición de ESRS E1.

Primero, que el proceso de identificación está documentado: quién participó, qué fuentes se usaron, cómo se tomaron las decisiones de materialidad. Sin actas de sesiones de trabajo o memorandos de análisis, el auditor no puede verificar que el proceso fue sistemático y no ad hoc.

Segundo, que los riesgos identificados son consistentes con el análisis de escenarios y con los objetivos de reducción de emisiones declarados en el mismo informe. Si la empresa declara un objetivo de descarbonización ambicioso pero no identifica ningún riesgo tecnológico o de mercado material, esa inconsistencia es uno de los puntos que el auditor señalará.

Tercero, que los riesgos de transición se han conectado con la información financiera. ¿Se reflejan en las proyecciones de inversión? ¿Se han considerado en las pruebas de deterioro de activos? ¿Aparecen en las notas de las cuentas anuales? ESRS E1 no prescribe exactamente cómo documentar esa conexión, pero su ausencia es el tipo de observación que aparece sistemáticamente en las primeras auditorías.

Cuarto, que la empresa ha revisado los riesgos de transición en la cadena de valor, no solo en sus operaciones directas. Los riesgos regulatorios que afectan a proveedores clave —por ejemplo, una subida del precio del carbono en países de origen de materias primas— pueden trasladarse a la empresa en forma de precios más altos o interrupciones de suministro. El alcance de este análisis depende de cómo la empresa haya definido su cadena de valor en el análisis de doble materialidad.

Preguntas frecuentes

¿Es obligatorio cuantificar el impacto financiero de cada riesgo de transición?

ESRS E1 no exige que la cuantificación sea un modelo con cifras exactas. Permite enfoques cualitativos siempre que estén documentados con criterios explícitos. Lo que sí espera el estándar es que la empresa explique cómo evaluó la magnitud de cada riesgo y por qué determinó que era o no material. La cuantificación detallada es más habitual en empresas con alta exposición regulatoria directa —sectores cubiertos por el ETS, sectores afectados por el CBAM— que en empresas de servicios con baja intensidad de carbono.

¿Qué diferencia un riesgo de transición de una oportunidad de transición?

La misma dinámica puede ser riesgo para unos y oportunidad para otros. El encarecimiento del gas natural es un riesgo de transición para una empresa que depende del gas en su proceso productivo y una oportunidad para un proveedor de soluciones de eficiencia energética. ESRS E1 exige reportar ambas dimensiones, y el análisis de doble materialidad debe haber considerado las oportunidades con el mismo rigor que los riesgos. En la práctica, las oportunidades suelen estar menos documentadas en los primeros informes.

¿Los riesgos de transición deben aparecer también en las cuentas anuales?

Depende de la materialidad contable. Si un riesgo de transición es suficientemente probable y cuantificable como para afectar a las proyecciones de flujos de caja o al valor recuperable de activos, puede requerir un tratamiento contable específico: deterioro, provisión o divulgación en notas. La conexión entre el informe de sostenibilidad y las cuentas anuales es uno de los puntos que ESRS E1 fuerza de forma indirecta al exigir coherencia entre ambos documentos.

¿Cuántos escenarios hay que usar para evaluar los riesgos de transición?

ESRS E1 no prescribe un número mínimo de escenarios, pero la práctica consolidada de la primera cohorte de informes usa al menos dos: uno compatible con el objetivo de 1,5 °C (política climática agresiva, alta presión de transición) y uno de referencia alineado con las políticas actuales (menor presión de transición, mayores riesgos físicos). Con esos dos escenarios se puede mostrar cómo cambia la materialidad de los riesgos de transición según el ritmo de la política climática.

¿La clasificación TCFD de riesgos de transición es la misma que usa ESRS E1?

La clasificación es compatible. ESRS E1 adopta los cuatro tipos de riesgo del TCFD —regulatorio, tecnológico, mercado, reputacional— y añade requerimientos de documentación específicos del estándar europeo, en particular la obligación de conectar los riesgos con el análisis de escenarios, con el plan de transición climática y con la información financiera conectada. Empresas que ya reportaban bajo TCFD tienen una base útil, pero necesitan adaptar la documentación al nivel de trazabilidad que exige el auditor CSRD.

¿Qué pasa si el análisis concluye que la empresa no tiene riesgos de transición materiales?

Puede excluir el bloque correspondiente del informe, pero necesita una declaración de no materialidad documentada que explique el proceso de análisis y los argumentos por los que ningún riesgo de transición supera el umbral de materialidad. Una empresa con baja intensidad de carbono y sin activos fósiles puede llegar razonablemente a esa conclusión; lo que el auditor exige es la evidencia del proceso, no solo la conclusión.

¿Con qué frecuencia hay que actualizar el análisis de riesgos de transición?

ESRS E1 no fija una frecuencia de revisión explícita, pero el estándar exige que el análisis refleje la situación actual de la empresa. Como mínimo, la revisión coincide con el ciclo anual del informe de sostenibilidad. Si se producen cambios regulatorios relevantes —nuevas directivas, modificaciones del ETS, nuevos objetivos nacionales de descarbonización— durante el ejercicio, es buena práctica dejar constancia de que se han evaluado aunque no cambien la lista de riesgos materiales.

Próximo paso

Documentar los riesgos de transición de forma que supere la auditoría requiere conectar el análisis de escenarios, la cadena de valor y la información financiera en un proceso trazable. Si tu empresa está preparando el primer informe CSRD, Emision Reporta centraliza los flujos de datos ESG, facilita la trazabilidad del análisis de doble materialidad y genera el expediente documental que el auditor necesita para verificar el proceso.

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