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Scope 3 categoría 12 (fin de vida del producto vendido): cuándo aplica y cómo calcularla

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Por Equipo de Ingeniería Certex Innova

La categoría 12 del Scope 3 registra las emisiones que se generan durante el tratamiento de los productos vendidos por la empresa cuando llegan al final de su vida útil. Cuando una empresa fabrica o distribuye bienes físicos, esos productos eventualmente se desechan, y el proceso de gestión —vertedero, incineración, reciclaje, compostaje— genera emisiones que el GHG Protocol Corporate Value Chain Standard asigna al fabricante o distribuidor que los puso en el mercado. Para sectores como envases, electrónica de consumo, textil o alimentación envasada, esta categoría puede representar una fracción relevante del inventario total y es una de las más sistemáticamente omitidas en inventarios de empresas medianas.

Qué cubre la categoría 12 del GHG Protocol

El GHG Protocol define la categoría 12 como las emisiones procedentes del tratamiento al final de la vida útil de los productos vendidos por la empresa durante el año de reporte. La categoría abarca la totalidad del tratamiento de residuos: desde el momento en que el consumidor o usuario descarta el producto hasta su disposición final o transformación.

No entra en la categoría 12 el proceso de fabricación del producto ni su uso por parte del cliente —eso lo cubre la categoría 11 (uso del producto vendido)—. La categoría 12 empieza cuando el producto ya ha cumplido su función y el usuario lo descarta.

Los principales flujos de tratamiento que generan emisiones y entran en esta categoría son:

Vertedero controlado. La descomposición de materia orgánica en vertedero genera metano (CH₄), que tiene un potencial de calentamiento global muy superior al CO₂. Para productos con contenido orgánico —envases de cartón, madera, ciertos plásticos biodegradables— el vertedero presenta el factor de emisión más alto por tonelada de residuo.

Incineración. La quema de residuos genera CO₂ de origen fósil cuando el producto contiene plástico, caucho u otros derivados del petróleo. La incineración con recuperación de energía (waste-to-energy) tiene un factor de emisión neto algo menor, pero las emisiones de combustión permanecen en el inventario.

Reciclaje. El reciclaje mecánico o químico consume energía. La categoría 12 incluye las emisiones de esa energía consumida durante el proceso de reciclaje, aunque no los créditos por emisiones evitadas en la producción de material virgen: el GHG Protocol estándar no permite incluir esos créditos en el Scope 3 del vendedor.

Compostaje y digestión anaeróbica. Para residuos orgánicos, las emisiones son menores que en vertedero pero no nulas: el compostaje libera CO₂ y trazas de CH₄; la digestión anaeróbica puede generar biogás capturable pero también fugas.

Por qué el GHG Protocol asigna estas emisiones al fabricante

La lógica del estándar es que el diseño del producto —materiales, composición, durabilidad— determina en gran medida qué tratamiento recibirá cuando se descarte y qué emisiones se generarán. Quien diseña y vende el producto tiene la mayor capacidad de influir en ese impacto futuro, aunque en la práctica sea el consumidor quien lo descarte y el gestor de residuos quien lo procese. Por eso la responsabilidad recae en el fabricante o distribuidor, no en el gestor final.

La categoría 12 en el contexto de las categorías downstream

Las categorías downstream del Scope 3 —de la 9 a la 15— registran lo que ocurre con los productos y activos después de que salen de la empresa. La categoría 12 es la que cierra el ciclo de vida del producto desde la perspectiva del inventario GHG.

Comparada con otras categorías downstream, la 12 tiene una particularidad importante: las emisiones dependen en gran medida de comportamientos fuera del control directo de la empresa. El fabricante no decide si el consumidor lleva el producto a un punto limpio, lo deposita en el contenedor correcto o lo abandona en el vertedero. Esta falta de control sobre el dato hace que el cálculo sea más dependiente de estadísticas nacionales de gestión de residuos que de datos primarios propios.

Esto la diferencia de la categoría 11 (uso del producto), donde la empresa puede diseñar un producto más eficiente energéticamente, o de la categoría 9 (transporte downstream), donde puede negociar rutas de menor impacto. En la categoría 12, la palanca de reducción más efectiva es el ecodiseño: reducir el contenido de materiales de alto impacto en fin de vida, facilitar el desmontaje y la separación de componentes, o incrementar la durabilidad para retrasar el momento del descarte.

La categoría 12 tampoco debe confundirse con la categoría 5 (residuos de las propias operaciones), que cubre los residuos que la empresa genera en sus instalaciones durante el proceso productivo. La categoría 12 recoge exclusivamente el fin de vida de lo que la empresa ha vendido, no de lo que ha generado internamente.

Cuándo la categoría 12 es material

El GHG Protocol no exige calcular todas las categorías Scope 3: pide evaluar cuáles son relevantes para el perfil de negocio de la empresa y reportar las que lo sean con una metodología documentada. La categoría 12 suele ser relevante cuando se cumplen varias de estas condiciones.

La empresa vende productos físicos en volúmenes significativos. Para empresas de servicios puros o software, la categoría 12 puede ser cero o prácticamente cero. Para fabricantes de bienes de consumo, packaging, electrónica, electrodomésticos o productos industriales, el volumen de producto puesto en el mercado genera residuos en fin de vida proporcionales al volumen vendido.

Los materiales del producto tienen un perfil de fin de vida con emisiones elevadas. Los plásticos de origen fósil, los productos con componentes de baterías o los materiales compuestos difíciles de separar tienen un impacto de fin de vida mayor que los metales con alta tasa de reciclaje o el vidrio. Un fabricante de envases plásticos tendrá una categoría 12 más relevante que un fabricante de perfiles de acero reciclable.

La empresa opera en sectores con sistemas de responsabilidad extendida del productor. En España, los sistemas de responsabilidad extendida del productor (REP) para envases, pilas, vehículos al final de su vida o aparatos eléctricos y electrónicos generan datos sobre volúmenes de residuos gestionados. Si la empresa ya reporta toneladas puestas en el mercado a un Sistema Integrado de Gestión (SIG), tiene la información base para el cálculo de la categoría 12.

El análisis de doble materialidad CSRD identifica el fin de vida como impacto relevante. Para empresas en el ámbito de la CSRD, el análisis de impactos, riesgos y oportunidades puede señalar el fin de vida de los productos como un impacto material que requiere disclosure en ESRS E5 (economía circular) y en el bloque de Scope 3 de ESRS E1.

Cómo calcular las emisiones de la categoría 12

El GHG Protocol describe un proceso de cálculo que parte del producto vendido y llega a las emisiones en fin de vida a través de tres pasos.

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    Cuantificar el producto puesto en el mercado

    El punto de partida es la masa total de producto vendido durante el año de reporte: toneladas de envase, unidades con su peso unitario, metros cuadrados de producto con densidad conocida. Para empresas con sistemas de responsabilidad extendida del productor, este dato ya está calculado para el reporting al SIG correspondiente.

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    Determinar la vía de tratamiento

    La empresa necesita estimar qué porcentaje del producto vendido acabará en cada vía de tratamiento: vertedero, incineración, reciclaje, compostaje. Cuando no se dispone de datos primarios de sus clientes, se usan estadísticas nacionales de gestión de residuos por tipo de material. Eurostat y el Instituto Nacional de Estadística publican tasas de reciclaje y vertido por categoría de residuo en España y la UE, actualizadas con periodicidad anual.

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    Aplicar factores de emisión por vía de tratamiento

    Cada vía tiene un factor de emisión expresado en kgCO₂e por tonelada de residuo tratado. Los factores varían según el material y el método. Para inventarios corporativos, los factores de referencia disponibles en documentos metodológicos del Ministerio para la Transición Ecológica, en la base de datos Ecoinvent o en los documentos de referencia del IPCC sobre residuos son las fuentes habituales.

El resultado es la suma de (masa × fracción por vía × factor de emisión) para cada combinación de material y vía de tratamiento, expresada en tCO₂e.

Cuando no hay datos primarios

La mayoría de empresas medianas no tienen acceso a los datos de gestión real de sus productos una vez que salen de sus manos. En esos casos, el enfoque de estimación con estadísticas nacionales es válido y aceptado por los verificadores, siempre que se documente la fuente estadística, el año de publicación y los supuestos sobre la distribución de materiales del producto. La incertidumbre resultante es mayor que con datos primarios, pero queda dentro de lo aceptable para un inventario corporativo.

Documentación para verificadores y conexión con CSRD y MITECO

Para que la categoría 12 supere la revisión del verificador, la documentación debe responder a un conjunto de preguntas básicas:

  • ¿Qué producto se ha vendido y en qué volumen durante el año de reporte?
  • ¿Qué vías de tratamiento de residuos se han asumido y con qué fuente estadística?
  • ¿Qué factor de emisión se ha aplicado por cada material y vía, y de qué fuente y versión procede?
  • ¿Qué incertidumbre tiene el cálculo y cómo se ha reconocido?

Si la empresa excluye la categoría 12 por no materialidad, debe documentar el argumento: qué tipo de producto vende, por qué el volumen o el perfil de materiales hace la categoría no significativa en el contexto de su inventario total.

Para el Registro de Huella de Carbono de MITECO, el Scope 3 es voluntario: el sello «Calculo» exige Scope 1 y Scope 2. Si la empresa elige incluir la categoría 12 al registrar su huella, la metodología debe seguir el GHG Protocol con factores de emisión documentados y fuentes verificables. Una herramienta de cálculo integrada facilita mantener la trazabilidad entre los datos de volumen de producto, el factor de emisión aplicado y la cifra final que va al expediente.

Para el reporting CSRD bajo ESRS E1, la materialidad de la categoría 12 puede surgir tanto del análisis de doble materialidad como de la relevancia cuantitativa en el inventario Scope 3. ESRS E5, que cubre economía circular, puede requerir información complementaria sobre los flujos de residuos al final de la vida útil. Integrar ambos reportings desde el mismo conjunto de datos reduce el trabajo duplicado. Emision Reporta permite estructurar el disclosure de Scope 3 para CSRD con trazabilidad desde el dato de origen.

Preguntas frecuentes

¿La categoría 12 incluye los residuos generados durante la propia producción?

No. Los residuos generados durante el proceso productivo de la empresa ya están en Scope 1 (si se incineran en instalaciones propias) o en la categoría 5 del Scope 3 (residuos de las propias operaciones). La categoría 12 recoge exclusivamente las emisiones del tratamiento de los productos que la empresa ha vendido, una vez que el cliente los descarta al final de su vida útil.

¿Puedo descontar créditos por el material que se recupera en el reciclaje?

El GHG Protocol estándar no permite incluir en la categoría 12 los créditos por emisiones evitadas en la producción de material virgen gracias al reciclaje de los productos vendidos. El inventario solo contabiliza las emisiones del proceso de tratamiento —energía consumida en reciclaje, CH₄ del vertedero, CO₂ de incineración—, no las emisiones evitadas en otros sistemas. Algunos enfoques de análisis de ciclo de vida completo sí consideran esos créditos, pero no son el método estándar del GHG Protocol corporativo.

¿Cómo afecta el diseño de producto a la categoría 12?

El ecodiseño es la palanca principal para reducir las emisiones de esta categoría a largo plazo. Reducir el contenido de plástico de origen fósil en el producto, facilitar el desmontaje para separar materiales reciclables, incrementar la durabilidad para retrasar el momento del descarte o diseñar para la reparabilidad son decisiones que no reducen el inventario del año actual, sino el de los ejercicios en que los productos actualmente vendidos se descarten.

¿Los productos vendidos a otras empresas (B2B) también entran en la categoría 12?

Sí. La categoría 12 aplica con independencia de si el comprador es un consumidor final o una empresa. Si una empresa vende componentes o materias primas que otra empresa incorpora en un producto final, el GHG Protocol permite calcular el fin de vida del producto vendido directamente, sin rastrear cómo el cliente lo ha transformado. Cada eslabón de la cadena asigna la categoría 12 al producto que ha puesto en el mercado.

¿Qué precisión tiene el cálculo de la categoría 12 con estadísticas nacionales?

La incertidumbre es considerable cuando no se dispone de datos primarios de gestión real de los productos vendidos. Las tasas nacionales de reciclaje o vertido son medias que pueden diferir de lo que ocurre con el producto concreto de la empresa en sus mercados específicos. Esa incertidumbre debe reconocerse en la documentación del inventario. La calidad del dato mejora cuando la empresa participa en un SIG y tiene datos propios de gestión de sus productos.

¿La CSRD obliga a calcular la categoría 12?

ESRS E1 exige reportar las categorías Scope 3 que resulten materiales tras el análisis de doble materialidad. Si la empresa vende productos físicos en volúmenes significativos, la categoría 12 es candidata a ser material y debe evaluarse de forma documentada. No hay una exención automática por sector: la empresa debe argumentar la materialidad o la no materialidad con el mismo rigor que cualquier otra categoría.

¿Dónde encuentro los factores de emisión para calcular la categoría 12 en España?

Los documentos de factores de emisión publicados por el Ministerio para la Transición Ecológica incluyen algunas actividades de gestión de residuos. Para una cobertura más detallada por tipo de material y vía de tratamiento, la base de datos Ecoinvent y los documentos metodológicos del IPCC sobre residuos son las referencias habituales en inventarios corporativos verificados. Documenta siempre la versión y la fecha de publicación del factor utilizado, ya que los factores se actualizan periódicamente.

Próximo paso

El primer paso para incorporar la categoría 12 al inventario es identificar qué tipo de producto vende la empresa y en qué volumen: si hay sistemas de responsabilidad extendida del productor activos, los datos de toneladas puestas en el mercado ya están disponibles en los reportes al SIG. Desde ahí, aplicar tasas nacionales de gestión de residuos por material y los factores de emisión de referencia permite construir un primer cálculo de screening con la trazabilidad que el verificador necesita. Emision Calcula centraliza el inventario Scope 3 por categoría con fuentes documentadas, de modo que la categoría 12 quede integrada con el mismo nivel de audibilidad que el Scope 1 y el Scope 2.

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