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Scope 3 categoría 13 (activos arrendados downstream): cuándo aplica y cómo calcularla

11 min de lectura

Por Equipo de Ingeniería Certex Innova

La categoría 13 del Scope 3 registra las emisiones de los activos que la empresa posee y cede en arrendamiento a terceros. No se trata de lo que la empresa consume en sus propias operaciones —eso está en Scope 1 y Scope 2—, sino de las emisiones que genera el arrendatario al utilizar un activo que la empresa propietaria tiene en balance. Para empresas inmobiliarias, fabricantes con modelos de negocio basados en renting o propietarios de flota cedida, ignorar esta categoría deja un hueco en el Scope 3 downstream que el verificador identificará en cuanto revise el perímetro del inventario.

Qué es la categoría 13 del Scope 3 según el GHG Protocol

El GHG Protocol Corporate Standard organiza las 15 categorías del Scope 3 en dos bloques: upstream (categorías 1 a 8), que captura lo que ocurre antes de que la empresa reciba o use algo, y downstream (categorías 9 a 15), que captura lo que ocurre después de que la empresa entrega o cede algo. La categoría 13 —activos arrendados downstream— cubre las emisiones operativas de activos que la empresa posee y pone a disposición de terceros mediante arrendamiento durante el año del inventario.

La lógica es simétrica a la categoría 8 (activos arrendados upstream): si la empresa toma en arrendamiento activos de un tercero y ese tercero gestiona el suministro energético, las emisiones del consumo van en categoría 8 del inventario de la empresa. Si la empresa arrienda activos a un tercero y el arrendatario gestiona el consumo, esas emisiones van en categoría 13.

La condición que determina si la categoría aplica es directa: la empresa reportante posee el activo, el arrendatario controla el consumo energético y las emisiones de ese consumo no aparecen ya en el Scope 1 o Scope 2 de la empresa.

Tipos de activos que entran en la categoría 13

Los activos más habituales en empresas españolas con este tipo de arreglos:

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    Inmuebles en alquiler

    Edificios de oficinas, naves logísticas, locales comerciales o viviendas que la empresa posee y alquila a terceros con los suministros de energía contratados por el arrendatario. La empresa propietaria tiene emisiones de categoría 13 equivalentes al consumo energético del inmueble durante el periodo de arrendamiento.

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    Equipos y maquinaria en renting

    Fotocopiadoras, equipos de telecomunicación o maquinaria industrial cedidos a clientes en contratos de arrendamiento operativo donde el cliente gestiona la operación. El fabricante o la empresa de renting que posee el equipo registra emisiones de categoría 13 durante toda la vida del contrato.

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    Vehículos en arrendamiento

    Flotas de turismos, furgonetas o vehículos industriales que la empresa propietaria cede en arrendamiento operativo a otras empresas o a particulares. El arrendatario repostar y gestiona el consumo; el propietario del vehículo registra esas emisiones en categoría 13.

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    Infraestructura digital cedida

    Centros de datos que ofrecen colocation: el operador posee la infraestructura del edificio y los racks físicos, pero el cliente instala y opera sus propios servidores con su propio consumo eléctrico. Las emisiones de la electricidad consumida por los equipos del cliente son categoría 13 para el operador del data center, siempre que el cliente pague directamente su consumo eléctrico.

Cuándo aplica realmente: el test del control de consumo

La categoría 13 sólo es material cuando se cumplen dos condiciones al mismo tiempo: la empresa posee el activo y el arrendatario controla el consumo energético. El test práctico es verificar quién contrata y paga la factura de energía.

Si el arrendatario tiene el suministro a su nombre y paga directamente las facturas de gas y electricidad del activo, esas emisiones corresponden a la categoría 13 del propietario. Si, por el contrario, es la empresa propietaria quien paga los suministros —incluso si los repercute después en el precio del alquiler—, el consumo ya forma parte del Scope 1 o Scope 2 del propietario, y la categoría 13 se queda en cero para ese activo concreto.

Hay un tercer escenario que genera confusión frecuente: cuando el arrendatario es una filial incluida en el perímetro de consolidación del inventario del grupo. En ese caso, los consumos de la filial ya figuran en el Scope 1 o Scope 2 del inventario consolidado. Incluirlos también en la categoría 13 de la sociedad propietaria produciría doble contabilización, uno de los errores más graves en un inventario corporativo y que el verificador señalará de forma sistemática.

Para empresas con portfolios inmobiliarios grandes, el ejercicio previo al cálculo consiste en mapear activo por activo quién tiene el suministro. Es habitual encontrar contratos mixtos —algunos arrendatarios con suministros propios, otros donde el propietario incluye los suministros en la renta— que requieren clasificación contrato por contrato antes de poder cuantificar la magnitud real de la categoría.

Cómo calcular las emisiones de la categoría 13

El GHG Protocol propone dos enfoques según la disponibilidad de datos:

Método basado en el activo

Cuando la empresa tiene acceso a los datos de consumo real del arrendatario —porque el contrato incluye cláusulas de reporting energético, porque existen contadores submetered o porque el arrendatario reporta voluntariamente—, el cálculo usa la misma ecuación que el Scope 1 y el Scope 2:

Emisiones (tCO₂e) = consumo energético del activo × factor de emisión correspondiente

Para consumos de gas u otros combustibles fósiles, el factor de emisión es el del tipo de combustible según la tabla MITECO vigente. Para consumo eléctrico, se aplica el factor location-based del mix nacional o el factor market-based si el arrendatario dispone de garantías de origen, usando el mismo criterio que la empresa aplicaría para su propio Scope 2.

Método de estimación promedio

El escenario más frecuente es que la empresa no tenga acceso directo a datos reales de consumo del arrendatario. En ese caso, el GHG Protocol permite estimar a partir de valores de referencia del sector, la superficie del activo o las especificaciones técnicas del equipo.

Para inmuebles de oficinas o locales comerciales, la estimación habitual parte de una intensidad energética por metro cuadrado según tipología de edificio. El IDAE publica referencias de consumo por uso de edificio que sirven como proxy cuando no se dispone de datos del medidor.

Para equipos y maquinaria, los fabricantes suelen incluir en sus especificaciones técnicas el consumo eléctrico anual en condiciones estándar. Multiplicar ese dato por el factor de uso estimado —horas de operación anuales— proporciona una aproximación que el verificador puede aceptar si está documentada con la fuente y la justificación del factor de uso.

Para vehículos en renting, el consumo depende de la categoría del vehículo y los kilómetros recorridos. Si el contrato no incluye datos telemáticos, una estimación basada en el consumo homologado por segmento de vehículo y una distancia anual media razonable es una metodología defendible ante el verificador.

Criterio de materialidad y omisión justificada

El GHG Protocol permite excluir fuentes del inventario cuando se puede demostrar que son no materiales, siempre que la decisión esté documentada. Para la categoría 13, esto significa estimar con datos proxy el orden de magnitud de las emisiones y compararlo con el umbral de materialidad definido en la política de inventario de la empresa.

La documentación debe reflejar el razonamiento: qué activos se evaluaron, qué metodología de estimación se usó, cuál es el resultado aproximado y por qué se considera no material. Una exclusión sin justificación es lo que el verificador señalará; una exclusión justificada con datos de estimación, aunque sean de segundo o tercer nivel, es metodológicamente correcta.

Diferencias clave con la categoría 8

Las categorías 8 y 13 son la imagen especular una de otra: ambas tratan activos arrendados, pero desde posiciones opuestas en la cadena de valor.

Elemento Categoría 8 (upstream) Categoría 13 (downstream)
Rol de la empresa Arrendataria: usa el activo Arrendadora: posee el activo
Dirección del flujo Proveedor → empresa Empresa → cliente/tercero
Condición de inclusión El arrendador paga la energía El arrendatario paga la energía
Empresas más afectadas Cualquier empresa que alquila oficinas o maquinaria Inmobiliarias, fabricantes con renting, operadores logísticos

Una empresa puede tener emisiones en ambas categorías al mismo tiempo: si alquila sus propias oficinas de trabajo a un arrendador que incluye suministros (cat. 8) y además posee inmuebles que arrienda a terceros (cat. 13), ambas categorías son relevantes y deben calcularse por separado.

El error más grave es incluir en categoría 13 activos cuyo suministro paga la empresa propietaria. Esas emisiones ya están registradas en el Scope 2, y contarlas de nuevo en categoría 13 genera la doble contabilización que el verificador identificará como observación mayor.

Preguntas frecuentes

¿Aplica la categoría 13 si el arrendatario es una empresa del mismo grupo?

Depende del perímetro de consolidación del inventario. Si la filial arrendataria está dentro del perímetro, sus consumos energéticos ya figuran en el Scope 1 o Scope 2 del inventario consolidado, y incluirlos también en la categoría 13 de la sociedad propietaria genera doble contabilización. Si la filial está fuera del perímetro de consolidación del inventario, sí aplica la categoría 13 para las emisiones que el inventario no captura en otro lugar.

¿Puedo dejar la categoría 13 en cero si no tengo datos de consumo del arrendatario?

Sólo si una estimación previa demuestra que las emisiones son no materiales y esa conclusión queda documentada en la política de inventario. Dejar la categoría en cero sin justificación es una omisión que el verificador señalará en el informe. La solución correcta es calcular el orden de magnitud con datos proxy, compararlo con el umbral de materialidad de la empresa y documentar la decisión.

¿Qué datos puede pedir la empresa al arrendatario para calcular la categoría 13?

Contractualmente, la empresa puede negociar cláusulas de reporting energético en el contrato de arrendamiento. En la práctica, muchos arrendatarios son reacios a compartir datos de consumo. La solución pragmática es usar estimaciones basadas en superficie, tipología de uso y benchmarks sectoriales. Para arrendamientos de larga duración y activos con alto consumo, negociar acceso a datos o instalar contadores submetered puede justificarse económicamente cuando la categoría 13 es una partida significativa del Scope 3.

¿Cómo afecta la categoría 13 a un objetivo de reducción de emisiones?

Si la empresa tiene un objetivo de reducción de Scope 3 —por ejemplo bajo el plan de transición climática exigido por ESRS E1 de la CSRD—, la categoría 13 debe estar cubierta si es material. En la práctica, reducir las emisiones de categoría 13 implica mejorar la eficiencia energética de los activos propios —rehabilitación de edificios, renovación de equipos— o introducir condiciones contractuales que incentiven al arrendatario a reducir su consumo. La herramienta de reducción puede ayudar a planificar y documentar esas medidas.

¿Es obligatorio incluir la categoría 13 en el Registro MITECO?

El Registro MITECO exige Scope 1 y Scope 2 para el sello Calculo. El Scope 3, incluida la categoría 13, es voluntario para ese sello básico. Sin embargo, si la empresa decide incluir Scope 3 en el inventario —habitual cuando también se reporta bajo CSRD—, debe tratar la categoría 13 con el mismo rigor que el resto: evaluarla, calcularla o justificar documentalmente su exclusión por no material. En el artículo sobre Scope 3 en el expediente MITECO se explica en detalle cómo incorporar las categorías de Scope 3 al expediente sin generar inconsistencias con los Scope 1 y 2.

¿Qué revisa el verificador en esta categoría?

Los verificadores acreditados ENAC bajo ISO 14064-3 trabajan por materialidad: revisan las fuentes que tienen mayor impacto relativo en el inventario. Si la empresa tiene activos en arrendamiento significativos y la categoría 13 no aparece en el inventario ni está documentada como no material, el verificador emitirá una observación. La defensa más sólida es documentar la evaluación de materialidad con datos estimados y trazables, aunque no sean mediciones directas. La incertidumbre asociada debe reflejarse en el informe del inventario.

Próximo paso

Si la empresa tiene activos en arrendamiento y está construyendo o revisando su inventario GHG, el primer paso operativo es mapear qué activos posee cuyos suministros gestiona el arrendatario. Ese mapa, contrato por contrato, define la magnitud real de la categoría 13 antes de decidir qué datos recopilar y qué aproximar con estimaciones. Calcula permite estructurar el inventario completo —Scope 1, 2 y las categorías de Scope 3 que aplican— con la trazabilidad y documentación que el verificador necesita, incluyendo la justificación de exclusiones por no materialidad cuando la categoría no alcanza el umbral definido en la política de inventario.

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